El mundial de Rally-Raid (W2RC) llega a su segunda cita en Portugal y las estadísticas le han quitado la corona de favorito a Luciano Benavides antes de empezar. El argentino aterrizó en las verificaciones técnicas con el trofeo del Dakar bajo el brazo y el liderato del campeonato, pero en las pistas europeas los números mandan. En Portugal, Benavides solo ha ganado una etapa de doce posibles, mientras que sus rivales directos han convertido este terreno en su patio de recreo personal.
Schareina y Sanders los amos del terreno resbaladizo
Si el desierto es territorio de navegación y paciencia, Portugal es una prueba de reflejos y control sobre el barro. Tosha Schareina y Daniel Sanders no solo son los ganadores de las ediciones anteriores, sino que han dominado casi todas las etapas disputadas en este rally.
Schareina, del equipo Honda, juega con la ventaja de ser un «nativo» del enduro y el motocross. Para él, la lluvia que se anuncia para los próximos días no es una amenaza, sino una bendición que pone en evidencia a quienes solo saben pilotar sobre arena seca. Por su parte, el australiano «Chucky» Sanders llega tras una cirugía de hombro y un desgarro muscular, pero con una confianza ciega en su control del agarre. Según Sanders, un rally completo bajo la lluvia es su sueño, y en Portugal está muy cerca de cumplirse.
Benavides y el desafío de correr con medio menisco
El líder del mundial no la tiene fácil. Además de la presión estadística, Luciano Benavides está compitiendo contra su propio cuerpo. Hace apenas un mes pasó por el quirófano para que le quitaran un trozo de menisco de su rodilla izquierda.
«Aún no se ha visto mi mejor versión aquí», confiesa el argentino, quien el año pasado sufrió un calvario con el desgaste de sus neumáticos.
Su estrategia este año parece ser de supervivencia inteligente. Sabe que no está al 100 % físicamente, pero la victoria en el Dakar le ha dado un blindaje mental que sus rivales respetan. Su objetivo es evitar errores tontos y «sacar la pierna» lo menos posible para no castigar su rodilla en las curvas cerradas y resbaladizas del recorrido.
El fantasma de los dos segundos de Ricky Brabec
En el otro lado del box de Honda, Ricky Brabec vive su propio calvario psicológico. El estadounidense todavía no supera haber perdido el Dakar por apenas dos segundos, una diferencia ridícula tras miles de kilómetros. Para colmo de males, el desierto de California donde entrena recibe lluvia una vez al año, por lo que el barro portugués le resulta tan ajeno como otro planeta. Brabec llega con la honestidad de quien sabe que esta no es su carrera favorita, pero con la madurez necesaria para entender que para ser campeón del mundo hay que saber sufrir en el lodo.
El rally de Portugal será una batalla de especialistas en enduro contra los gigantes del desierto. Con el pronóstico de lluvia acechando, la técnica de paso por curva valdrá más que la velocidad punta.
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Mi profesión me permite expresar mi creatividad y plasmar mis ideas en proyectos tangibles. Me apasiona el diseño en todas sus formas y disfruto capturando la belleza del mundo a través de la fotografía. Siempre a la vanguardia de las últimas innovaciones tecnológicas, disfruto de la adrenalina y la emoción de los deportes.
En mis tiempos libres, soy un cazador de zombies en la búsqueda de La Chispa Suprema.



